Si hay algo que detestaba mas que ninguna otra cosa era sin lugar a dudas el rumbo que toma la vida llegado un punto, a cada persona le llega en un momento determinado, a ti tal vez a los 10 años o a los 20. Nunca sabes cuando va a llegar. Decía que ese momento la vida dejaba de ser vida y pasaba a ser un camino recto sin complicaciones ni obstáculos. Nunca supe si el había llegado a ese punto. Si he de reconocerle algo es que siempre parecía feliz, así que no creo que hubiera llegado al camino ya que decía que la gente del camino era triste y monótona. Solía decirme que intentará luchar y que evitará el camino. Nunca le entendí.
A veces resultaba complicado. ¿El que? Pues todo, era complicado ver el mundo desde sus ojos, era complicado mantener una conversación con el, yo tan callada e ignorante y el tan charlatan e inteligente.
Pero otras veces estar con él era lo mejor que te podía suceder, su alegría podía iluminar una habitación entera. Y ese olor a café que desprendía, aunque no hubiera tomado café. Sus medias sonrisas me volvían loca.
No era malo estar con él pero tampoco era bueno. Le echo de menos, incluso echo de menos cuando necesitaba alejarme, y me aleje. Ahora estoy sola en una ciudad grande, vieja y fria, sin poder refugiarme en sus brazos cuando lago va mal, ahora estoy sola sin nadie que me diga que luche por huir del camino que toma nuestra vida llegado un punto, ahora estoy sola sin su aroma a café, ni si quiera cuando preparo café huele igual a él.
Nueva York es grande, mas grande que ninguna otra ciudad que haya visto antes, tampoco es que hay visto muchas ciudad o si depende de quien lo mire. El solía llevarme de viaje, para que viera como eran los demás, decía que esas personas que se ven en otras ciudades no hay llegado a ese punto en la vida ya sabéis, decía que fuera de nuestro país la gente era mas feliz, no se si será cierto, pero en Nueva York la gente parece igual.
Así que he llegado a un conclusión (si yo sola sin su ayuda) la vida no toma ese camino en ese punto como él decía son las personas quién lo toman. Supongo que nunca lo pensó o tal vez si, pero la vida no toma decisiones por ti las debes tomar tú y eso lo he aprendido marchándome, si hubiera continuado a su lado no me habría dado cuenta, y por mucho que le eché de menos es mejor así. Supongo. Ahora he descubierto que el café tiene muchos olores no solo el suyo y he descubierto que no soy callada ni ignorante. Y me encanta Nueva York.
Hola seguidores, creo que nunca me he dirigido a vosotros de esta forma, pero ya era hora ¿no?
Tal vez no entendais esta entrada ni yo misma la entiendo. Simplemente ha salido y bueno me he dicho escribela. Y ya está. En fin solo quería decir que tengo el blog un poco abandonado y lo siento. Pero ya nada es como antes y no se creo que mi forma de escribir esta empeorando bastante rápido...
Bueno os dejo aqui un blog de reseñas que acabo de abrir http://entrelaspaginasdeun-libro.blogspot.com.es/ y visitar a Marlene
Celandine
domingo, 15 de diciembre de 2013
domingo, 24 de noviembre de 2013
Su nombre también empezaba con M o eso decía, nunca me dijo como se llamaba, me dirijía a ella como M, me gustaba imaginar cual podría ser su nombre ¿Marta? ¿Marina? o ¿Maria? Pero mi preferido era Marlene, me gustaba pensar que se llamaba así.
Aquella noche de luna llena conocí a Marlene. Estaba en aquel bar al que solía ir a escribir por las tardes. Ese día se me hizo muy tarde. Cuando me quise dar cuenta eran las 22.00. Levante la vista y la vi. Con esos zapatos de charol negro que tanto le gustaban, y un abrigo color avellana como sus ojos.
Entro muy deprisa al bar y se sento al lado de la ventana. Llevaba los labios pintados de rojo y los ojos negros. Recogí mis cosas y me senté a su lado.
- Hola.
- Hola- esa fue la primera vez que me sonrió
- ¿Como te llamas?
- M. Y no trates de averiguar mas, y no, no quiero saber tu nombre. Y si, puedes pedirme un cafe, con leche por favor.
Esa desfachatez me enamoró desde un principio. También me enamoró esa punto misterioso que la rodeaba. Tras invitarla al café, se fue como había venido. No volví a verla en una semana. Cada día me quedaba hasta tarde en el café esperando a que llegará, día tras día sin darme por vencido. A la semana apareció. Llevaba los mismos zapatos y el mismo pintalabios, se sentó en el mismo sitio junto a la ventana. No me atreví a acercarme. Después de esperarla cada tarde no me atreví a decirla nada. Note que me miraba pero me quede en mi sitio escribiendo como si no me hubiera dado cuenta de que estaba allí. Se acerco a la barra y pidió un cafe con leche. En lugar de volver a su sitio se sento en la silla de al lado mia.
- No vas a decirme hola. - Soltó una sonora carcajada. Quede fascinado con su risa. Al reirse se le veian los dientes perfectamente alineados y blancos.
- Hola
- ¿Ya está? ¿Nada más? Has estado una semana esperando y solo me dices hola.
- ¿Que tal?
- No voy a contestar a eso. Y no es que sea borde o una descarada. Es que que este bien o mal es irrelevante, preguntar eso es como decir que no tienes nada mejor que decir.
- Lo siento
- Oh no lo sientas, al contrario me hace incluso gracia. No se si me explico, eres muy convencional.
Que me llamase convencional, bueno no me sentó muy bien. Baje la cabeza y seguí escribiendo. Tal
vez M tuviera razón, tal vez yo fuera muy convencional. Aquel día M se fue muy pronto, nada mas acabar su café, ese día no dijimos nada más, pero al día siguiente volvió a venir y al siguiente también. La llegue a conocer mejor que a mi mismo. Le gustaba la música y el café, le gustaba la luna, y los lunares. El negro era su color favorito y ¡Dios! Que bien le sentaba. Era distinta. Era distinta a la gente distinta.
Recuerdo que un día llego especialmente pronto, nunca llegaba antes de las 21:00, pero ese día llego a las 18:00. Solía decir que el día era para estar en casa tomando café y la noche para salir a tomar café. Aquel día que llego pronto no se sentó, me cogió de la mano y salio corriendo. Corrimos durante horas, bueno tal vez no tanto pero tras mucho correr llegamos a un parque, se veía toda la ciudad. Había un pequeño banco donde nos sentamos a ver atardecer. Derepente sacó una navaja y escribio ≤≤ M y el chico sin nombre>>. Y se puso a gritar. Y yo con ella.
Después de eso no la volví a ver, quien sabe que fue de la misteriosa Marlene o Maria o Marta. Nunca volvió a aparecer por el bar.
¿Por qué os cuento la historia de M? Por un motivo muy simple. Hoy he vuelto a ir allí donde solíamos gritar.
domingo, 3 de noviembre de 2013
La estrella 500
Yo soy de esas personas que cuentan las estrellas. Hoy ya llevo 500, me he tenido que detener. El 500 no es un número cualquiera.
500 fueron las risas que compartimos
500 veces pensé en ti
500 veces quise besarte
500 veces te bese.
Anoche hicieron 500 noches desde que te fuiste. Hoy harán 501.
Hace 500 días pienso en ti de otra forma ¿estaré olvidandote? Dicen que uno se olvida de su amor cuando no dedica el primer pensamiento de la mañana a esa persona, ahora me doy cuenta de que no es mi caso.
500 cartas te mande desde que te fuiste. A una dirección inexistente ¿Donde estas?
500 preguntas y 0 respuestas.
He de repetirlo 500 veces para convencerme de ello: Ya no estas, te has ido.
Intento olvidarlo y sigo contando estrellas. 501,502,503... Nunca entendiste porque las cuento. Nunca te lo quise explicar ahora quiero explicartelo pero es demasiado tarde. 504,505,506... Solias llamarme loca, pero a mi no me importaba, ¡QUE ME IBA A IMPORTAR! Me encantaba, nadie me decia cosas como me las decías tu. Pero te fuiste sin dar explicación.
Te he buscado 500 veces. Pero sigues sin aparecer.
¿Te llegare a encontrar? 500 veces me he planteado esta pregunta. 500 veces el silencio me ha respondido como una fría bofetada.
Y hasta aquí la historia de la estrella 500 que busca a la 600 sin llegar nunca a ella pues 100 estrellas las separan como el océano que separa dos continentes. Ella es una eterna enamorada y el no hace mas que huir.
lunes, 23 de septiembre de 2013
You Only Live Once
Lo suyo no era una historia de amor común empezando porque ni era historia ni era de amor. Se veían cada día a la salida del metro, en la panadería y los martes a la salida del pequeño cine que había tres calles detrás de ese parque tan bonito donde los niños jugaban a la salida de las clases. Nunca se dijeron nada inconscientes de que tenían mas en común entre ellos que con esos a los que se hacían llamar sus amigos.
Ella era una chica alta, el cabello le caía a tirabuzones hasta los hombros era rubio ceniza y sus ojos azul profundo. Mas de una vez la habían dicho que era muy guapa pero ella seguía sin creerlo. Esos complejos que tenemos todos y que algunos expresan mas que otros, pues ella a pesar de tenerlos los escondía dentro de una caja cerrada con llave dentro de su corazón.
El era un chico alto también, moreno, y ojos oscuros. Para muchos un chico normal, pero cuando ella le veía, en esos encuentros fugaces de nunca mas de 3 minutos, sentía como si un millón de hormigas corrieran por su estomago y sus brazos y piernas se volvían de gelatina.
Pero a pesar de todo nunca hablaron, tan solo una mirada llena de emoción, una mirada cargada de palabras.
Y ahora años después de 10 años todo sigue igual, cada uno en un lugar, pero siempre recordando a aquel chico, a aquella chica, misteriosos que se cruzaron en su camino.
Muchas veces piensan en los y sis: ¿y si hubiéramos hablado? ¿Sería muy diferente mi vida? Se dicen para si, pero sin pronunciarlo en voz alta, porque no hay tiempo de pensar en los y sis la vida es muy corta para pensar en que pudieron hacer. Y saben que arrepentidos morirán por lo que no hicieron, porque solo se vive una vez.
Ella era una chica alta, el cabello le caía a tirabuzones hasta los hombros era rubio ceniza y sus ojos azul profundo. Mas de una vez la habían dicho que era muy guapa pero ella seguía sin creerlo. Esos complejos que tenemos todos y que algunos expresan mas que otros, pues ella a pesar de tenerlos los escondía dentro de una caja cerrada con llave dentro de su corazón.
El era un chico alto también, moreno, y ojos oscuros. Para muchos un chico normal, pero cuando ella le veía, en esos encuentros fugaces de nunca mas de 3 minutos, sentía como si un millón de hormigas corrieran por su estomago y sus brazos y piernas se volvían de gelatina.
Pero a pesar de todo nunca hablaron, tan solo una mirada llena de emoción, una mirada cargada de palabras.
Y ahora años después de 10 años todo sigue igual, cada uno en un lugar, pero siempre recordando a aquel chico, a aquella chica, misteriosos que se cruzaron en su camino.
Muchas veces piensan en los y sis: ¿y si hubiéramos hablado? ¿Sería muy diferente mi vida? Se dicen para si, pero sin pronunciarlo en voz alta, porque no hay tiempo de pensar en los y sis la vida es muy corta para pensar en que pudieron hacer. Y saben que arrepentidos morirán por lo que no hicieron, porque solo se vive una vez.
jueves, 5 de septiembre de 2013
Recuerdos con sabor a chocolate (Segunda parte de Fly Away)
Caminando por calles estrechas. Largos paseos al sol de verano. La ciudad cambia y ella cambia también.
Ha pasado por mucho o por poco según lo mires o según lo quieras mirar. Hace un año no era como ahora hace un año era un persona completamente diferente pero aquel chico del parque de atracciones la cambio.
Recuerda a Dave como si fuera el otro día cuando le conoció. Recuerda su pelo castaño alborotado y sus ojos azules. No le ha vuelto a ver pero es como si estuviera con ella a cada paso que da. El recuerdo del misterioso Dave es un recuerdo con sabor a chocolate, un recuerdo dulce que no olvidas, un recuerdo como una droga que necesitas mas. Pero a pesar de ello no ha vuelto a verle, a pesar de que se ha recorrido la ciudad buscando, entre rincones inexplorados y avenidas llenas de personas, pero él no está. Tiene la esperanza de que hoy un año después él este en el parque de atracciones donde se conocieron.
Se mira en el espejo de su habitación decida a ir de nuevo en su búsqueda. Su pelo solía ser largo marrón y se lo recogía en una coleta. Ahora cae en tirabuzones rojizos por su cuello y llegan hasta los hombros. Mira en el armario, su ropa también ha cambiado. Elige un bonito vestido color azul marino con lunares color maquillaje. Se siente bien consigo misma sabe que es así como debe ser, sabe que su antigua yo ha dejado de existir sabe que todo es gracias a Dave. Ha dejado de lado los malos recuerdos. Ha dejado de lado el pasado. Y ha roto todas esas cadenas que la ataban a una vida de la que ella no era la dueña. Y solo quiere encontrar al chico para darle las gracias. Porque de no ser por el, seguiría siendo quien no es.
Sale de su pequeña casa en el centro de Madrid y coge el metro aun esperanzada. Tiene una corazonada, esta segura que el estará allí, no sabe por que, pero siente que Dave también la ha estado buscando.
Al llegar al Parque corre hacia las Sillas Voladoras convencida de que Dave estará allí esperando. Y allí esta apoyado en la entrada a la atracción de brazos cruzados y con una media sonrisa en la cara. Se acerca a el corriendo, sonriendo para si orgullosa porque tenía razón él iba a estar allí.
- Hola Dave, no se si me recuerdas soy Anne.
- Claro que te recuerdo Anne, has cambiado mucho ¿no crees?
- Si y me siento genial todo gracias a ti. Queria decirte eso.
- De nada supongo.
- También me gustaría invitarte a un ¿café? o mejor a un chocolate- dice convencida de que aceptará.
- Lo siento pero ya tengo planes- dice saludando a una chica no muy alta de pelo negro y ojos del mismo color- Anne estuve viniendo aquí cada día con la esperanza de que ibas a aparecer y lo has hecho pero ahora es un poco tarde. Ha pasado un año y igual que tu has cambiado yo también. Lo siento.
Y se aleja. Las lagrimas empiezan a caer por el rostro de Anne, después de buscarle durante un año el estaba en el sitio mas obvio, después de cambiar gracias a el y imaginarse viviendo una vida con él después de todo no va a haber nada. Porque ha llegado demiasiado tarde.
Ha pasado por mucho o por poco según lo mires o según lo quieras mirar. Hace un año no era como ahora hace un año era un persona completamente diferente pero aquel chico del parque de atracciones la cambio.
Recuerda a Dave como si fuera el otro día cuando le conoció. Recuerda su pelo castaño alborotado y sus ojos azules. No le ha vuelto a ver pero es como si estuviera con ella a cada paso que da. El recuerdo del misterioso Dave es un recuerdo con sabor a chocolate, un recuerdo dulce que no olvidas, un recuerdo como una droga que necesitas mas. Pero a pesar de ello no ha vuelto a verle, a pesar de que se ha recorrido la ciudad buscando, entre rincones inexplorados y avenidas llenas de personas, pero él no está. Tiene la esperanza de que hoy un año después él este en el parque de atracciones donde se conocieron.
Se mira en el espejo de su habitación decida a ir de nuevo en su búsqueda. Su pelo solía ser largo marrón y se lo recogía en una coleta. Ahora cae en tirabuzones rojizos por su cuello y llegan hasta los hombros. Mira en el armario, su ropa también ha cambiado. Elige un bonito vestido color azul marino con lunares color maquillaje. Se siente bien consigo misma sabe que es así como debe ser, sabe que su antigua yo ha dejado de existir sabe que todo es gracias a Dave. Ha dejado de lado los malos recuerdos. Ha dejado de lado el pasado. Y ha roto todas esas cadenas que la ataban a una vida de la que ella no era la dueña. Y solo quiere encontrar al chico para darle las gracias. Porque de no ser por el, seguiría siendo quien no es.
Sale de su pequeña casa en el centro de Madrid y coge el metro aun esperanzada. Tiene una corazonada, esta segura que el estará allí, no sabe por que, pero siente que Dave también la ha estado buscando.
Al llegar al Parque corre hacia las Sillas Voladoras convencida de que Dave estará allí esperando. Y allí esta apoyado en la entrada a la atracción de brazos cruzados y con una media sonrisa en la cara. Se acerca a el corriendo, sonriendo para si orgullosa porque tenía razón él iba a estar allí.
- Hola Dave, no se si me recuerdas soy Anne.
- Claro que te recuerdo Anne, has cambiado mucho ¿no crees?
- Si y me siento genial todo gracias a ti. Queria decirte eso.
- De nada supongo.
- También me gustaría invitarte a un ¿café? o mejor a un chocolate- dice convencida de que aceptará.
- Lo siento pero ya tengo planes- dice saludando a una chica no muy alta de pelo negro y ojos del mismo color- Anne estuve viniendo aquí cada día con la esperanza de que ibas a aparecer y lo has hecho pero ahora es un poco tarde. Ha pasado un año y igual que tu has cambiado yo también. Lo siento.
Y se aleja. Las lagrimas empiezan a caer por el rostro de Anne, después de buscarle durante un año el estaba en el sitio mas obvio, después de cambiar gracias a el y imaginarse viviendo una vida con él después de todo no va a haber nada. Porque ha llegado demiasiado tarde.
martes, 25 de junio de 2013
Fly Away
Es un viaje de apenas un minuto. Un minuto allí arriba entre pájaros, entre las copas de los árboles, entre las nubes.
Estar en las nubes bonita metafora, ella siempre quiso vivir en un castillo por encima de los edificios cerca del sol... Ella quiso tantas cosas. Y ahora se contenta con tan pocas.
- Hey tu.
Se gira sorprendida, no es muy normal que alguien te llame en medio de una atracción, pero ella se gira apesar de todo, apesar de que no sabe quien es el desconocido.
- ¿Yo?
- Tú. ¿Quieres alejarte de todo esto?
- ¿por qué me pregunta eso?
- Porqué he visto en su mirada algo que me ha dicho que quiere huir. ¿No es así?
- Tal vez lo sea, pero no es de su competencia lo que pase en mi vida es cosa mia.
- Oh como desee señorita pero yo la avise, tal vez luego sea muy tarde para cambiar ¿no lo ha pensado?
- Mire señor...
- Dave, me llamo Dave.
- Pues Dave, no creo que este sea el lugar mas adecuado para hablar.
- Tal vez tenga usted razón.
<< Que tipo mas extraño>> Se dice a si misma mientras la antigua atracción va frenando hasta dejar las sillas en su posición inicial. Poner los pies en la tierra. Allí arriba, se dice, parecía que estuviera libre de ataduras, de problemas, y de vuelta al suelo parece que todo el peso del mundo vuelve a estar sobre sus hombros.
- Señorita...
Se gira para ver a Dave, un extraño ¿hombre?¿chico? ¿Qué edad tendrá? Es atractivo, tal vez guapo. Pelo castaño, se le ve joven, tiene unos ojos bonitos. Pero está claro que esta loco.
- Perdone Dave pero debo irme me esperan en otra parte.
- ¿Quién viene al Parque de Atracciones con prisas? Desde luego alguien que no disfruta de la vida.
- Quiere hacer el maldito favor de dejar de meterse en mi vida y largarse.
- Lo siento pero aun no se su nombre.
- No tenía intención de decirlo, Dave.
- No me parece justo usted sabe el mio.
- Anne, me llamo Anne ahora haga el favor de irse.
Camina deprisa decidida a alejarse de ese extraño individuo. A lo lejos oye su voz gritando si nombre, pero no se da la vuelta, aunque en su cabeza rondan preguntas <<¿Tendrá razón? ¿Y si debo cambiar mi vida? ¿ Y si no estoy disfrutando?>>
Sale del recinto del parque de atracciones, camina hacia el metro, hacia la ciudad, hacia su vida , esa vida que tal vez deba cambiar. Una vida que según un extraño no disfruta. ¿Por que le han importado tanto las palabras de ese chico?
El andén esta vacío salvo por un grupo de chicas que rien. Tal vez sean de su edad, un año o dos mas jóvenes pero no mas. Ella no es mas que una chiquilla que juega a ser adulta.
- ¡Anne!
Se gira por tercera vez ese día esperando ver allí a Dave. El chico está ahí plantado.
- Dave, te he dicho que te vayas y me dejes en paz. Por favor.
- Solo queria darte este broche se te callo cuando huías de mi.
Una sonrisa picara sale de la boca del chico seguida de una sonora carcajada. Anne se pregunta si debe reír también al final se encuentra sonriendo al enigmatico chico.
- ¿Has decidido si vas a cambiar tu vida? ¿Que edad tienes, Anne? Y no te ofendas pero parece que tuvieras 30 y muchos años te comportas de una forma muy estirada. Hay que vivir la vida.
- Creo que es hora de cambiar Dave. Y tienes toda la razón parezco una señora casi, y no lo soy. Muchas gracias.
Anne se acerca al misterioso Dave y le da un beso en la mejilla antes de correr hacia el metro.
- ¡Gracias!- grita mientras las puertas del vagón se cierran.
- No me has dicho tu edad Anne- susurra Dave demasiado tarde cuando el metro ya sale de la estación, dejando al chico solo en mitad de un andén viejo y sucio. Se sienta en uno de los bancos a esperar el proximo tren que no tardará en llegar. Y así acaba su historia, así acaba el encuentro entre dos extraños, Dave con la esperanza de volver a ver a esa chica de ojos miel y pelo castaño. Y Anne decidia a cambiar.
Estar en las nubes bonita metafora, ella siempre quiso vivir en un castillo por encima de los edificios cerca del sol... Ella quiso tantas cosas. Y ahora se contenta con tan pocas.
- Hey tu.
Se gira sorprendida, no es muy normal que alguien te llame en medio de una atracción, pero ella se gira apesar de todo, apesar de que no sabe quien es el desconocido.
- ¿Yo?
- Tú. ¿Quieres alejarte de todo esto?
- ¿por qué me pregunta eso?
- Porqué he visto en su mirada algo que me ha dicho que quiere huir. ¿No es así?
- Tal vez lo sea, pero no es de su competencia lo que pase en mi vida es cosa mia.
- Oh como desee señorita pero yo la avise, tal vez luego sea muy tarde para cambiar ¿no lo ha pensado?
- Mire señor...
- Dave, me llamo Dave.
- Pues Dave, no creo que este sea el lugar mas adecuado para hablar.
- Tal vez tenga usted razón.
<< Que tipo mas extraño>> Se dice a si misma mientras la antigua atracción va frenando hasta dejar las sillas en su posición inicial. Poner los pies en la tierra. Allí arriba, se dice, parecía que estuviera libre de ataduras, de problemas, y de vuelta al suelo parece que todo el peso del mundo vuelve a estar sobre sus hombros.
- Señorita...
Se gira para ver a Dave, un extraño ¿hombre?¿chico? ¿Qué edad tendrá? Es atractivo, tal vez guapo. Pelo castaño, se le ve joven, tiene unos ojos bonitos. Pero está claro que esta loco.
- Perdone Dave pero debo irme me esperan en otra parte.
- ¿Quién viene al Parque de Atracciones con prisas? Desde luego alguien que no disfruta de la vida.
- Quiere hacer el maldito favor de dejar de meterse en mi vida y largarse.
- Lo siento pero aun no se su nombre.
- No tenía intención de decirlo, Dave.
- No me parece justo usted sabe el mio.
- Anne, me llamo Anne ahora haga el favor de irse.
Camina deprisa decidida a alejarse de ese extraño individuo. A lo lejos oye su voz gritando si nombre, pero no se da la vuelta, aunque en su cabeza rondan preguntas <<¿Tendrá razón? ¿Y si debo cambiar mi vida? ¿ Y si no estoy disfrutando?>>
Sale del recinto del parque de atracciones, camina hacia el metro, hacia la ciudad, hacia su vida , esa vida que tal vez deba cambiar. Una vida que según un extraño no disfruta. ¿Por que le han importado tanto las palabras de ese chico?
El andén esta vacío salvo por un grupo de chicas que rien. Tal vez sean de su edad, un año o dos mas jóvenes pero no mas. Ella no es mas que una chiquilla que juega a ser adulta.
- ¡Anne!
Se gira por tercera vez ese día esperando ver allí a Dave. El chico está ahí plantado.
- Dave, te he dicho que te vayas y me dejes en paz. Por favor.
- Solo queria darte este broche se te callo cuando huías de mi.
Una sonrisa picara sale de la boca del chico seguida de una sonora carcajada. Anne se pregunta si debe reír también al final se encuentra sonriendo al enigmatico chico.
- ¿Has decidido si vas a cambiar tu vida? ¿Que edad tienes, Anne? Y no te ofendas pero parece que tuvieras 30 y muchos años te comportas de una forma muy estirada. Hay que vivir la vida.
- Creo que es hora de cambiar Dave. Y tienes toda la razón parezco una señora casi, y no lo soy. Muchas gracias.
Anne se acerca al misterioso Dave y le da un beso en la mejilla antes de correr hacia el metro.
- ¡Gracias!- grita mientras las puertas del vagón se cierran.
- No me has dicho tu edad Anne- susurra Dave demasiado tarde cuando el metro ya sale de la estación, dejando al chico solo en mitad de un andén viejo y sucio. Se sienta en uno de los bancos a esperar el proximo tren que no tardará en llegar. Y así acaba su historia, así acaba el encuentro entre dos extraños, Dave con la esperanza de volver a ver a esa chica de ojos miel y pelo castaño. Y Anne decidia a cambiar.
martes, 18 de junio de 2013
18
Y ahora aquí no se que decir. Me paro, me bloqueo y no se que decirte. no se ni como llamarte ¿tal vez perfecta? ¿mi niña? ¿o debo volver a llamarte osita? My Little Osita.
Aqui esto un 18 mas, el 18 numero once. El definitivo antes de completar lo que sería una ronda. ¿LO PUEDES CREER? JSHFASJYF IGKH yo no. Sabemos que nunca lo asumiré es un trauma nunca llegaré a saber porque te quiero tanto. Pero vamos a lo que iba yo ya podras leer esta bobada desoues de leer un"bonito" -o lo que sea- relato. Disfrutalo porque es para ti amor.
Las luces de Paris a medianoche. Caen sobre la ciudad como un envolvente manto, como una madre cubriendo a su hijo con una manta antes de irse a dormir. Las luces de Paris para muchos las mejores luces del mundo, para otros Paris no es mas que un ciudad entre muchos, menudos ilusos aquellos que piensan que solo es una ciudad.
Recorría las calles buscando su destino, sin pensar, solo a paso ligero. Deseando llegar al lugar acordado, en el momento acordado. Recuerdos de conversaciones, llamadas por Skype, recuerdos de un año. Recuerdos que nunca podrán ser borrados, no de su pequeña cabeza cubierta por esos rizos rubios que caen con gracia sobre sus hombros. <<Correr a medianoche por Paris es la mayor locura que he hecho jamas>> se dijo a si misma. Pero hay quien dijo que las mejores personas están locas. En su mente Begin Again de Taylor Swift mientras caminaba la romantica ciudad. Nunca penso que una ciudad pudiera esconder tantos lugares, tantas promesas...
Entonces se detuvo, el famoso puente de los candados, donde las promesas de eternidad quedan marcadas, donde las llaves son tiradas al rio. Y es entonces cuando se preguntó cuantas llaves debe haber en el fondo del rio. Se preguntó si sera capaz de contar todos esos candados atados a ambos lados del puente. Sabe que no es posible, pero le gustan los retos.
- ¡SARA! - oyó una voz a su espalda. Casi había olvidado el motivo por el que estaba en ese puente en Paris a esas horas de la noche- por fin llego.
Ahi estaba el 365 días después. Con su pelo pelirrojo, sus ojos azules y su habitual sonrisa. Ella sabía que de alguna manera llegaría, llevaban planeando ese dia desde hacía meses. Encontrarse en Paris la ciudad del amor. La ciudad de la luz. Una ciudad con mil nombres y una unica cara. Pero ahí estaban los dos, tras tantas conversaciones, tantos Te Quiero y ahora allí en persona parecía que ninguno de los dos supiera que decir. Los ojos claros de ambos se encontraban pero de sus bocas no salía ni el mas minimo sonido.
- Alex...- consiguió decir ella tras varios minutos de silencio. Pero no era un silencio incomodo porque con la mirada se lo decían todo.
- Sara...
Cansada de haber esperado 1 año para poder verle, Sara corrió a sus brazos y Paris era en ese momento sin duda la ciudad mas bonita del mundo. Alex olia a limon y tomillo una fragancia fresca que la hizo recordar la tarde de verano en que se conocieron, y ella, ella olía a la mas dulce vainilla.
- Alex, nunca he querido a nadie como te quiero a ti.
- Lo se cielo, lo se. Y sabes que no voy a decir que te quiero mas.
- Yo tampoco lo diré.
Porque hacía tiempo que no discutían por quien queria mas a quien, llegando a la conclusión de que su amor era infinito, eterno, era una amistad mas que poderosa.
- Alex, si alguna vez dejamos de hablar "Siempre nos quedara Paris" siempre podremos volver a los tiempos de Paris.
Bueno Sara ahora esto es para ti, se que el texto o la mierda esa es eso una mierda, pero no sabia que poner y te quiero :3
No se que decir como siempre asi que supongo que es un no me mates por esta mierda.
TE QUIERO 18
Y LO CONSEGUI SON LAS 23:30 PERO ACABE LA ENTRADA! PARA TI A TIEMPO ANETS DE ACABAR EL DÍA YUPII
Aqui esto un 18 mas, el 18 numero once. El definitivo antes de completar lo que sería una ronda. ¿LO PUEDES CREER? JSHFASJYF IGKH yo no. Sabemos que nunca lo asumiré es un trauma nunca llegaré a saber porque te quiero tanto. Pero vamos a lo que iba yo ya podras leer esta bobada desoues de leer un"bonito" -o lo que sea- relato. Disfrutalo porque es para ti amor.
| *Basado en hechos reales* |
Recorría las calles buscando su destino, sin pensar, solo a paso ligero. Deseando llegar al lugar acordado, en el momento acordado. Recuerdos de conversaciones, llamadas por Skype, recuerdos de un año. Recuerdos que nunca podrán ser borrados, no de su pequeña cabeza cubierta por esos rizos rubios que caen con gracia sobre sus hombros. <<Correr a medianoche por Paris es la mayor locura que he hecho jamas>> se dijo a si misma. Pero hay quien dijo que las mejores personas están locas. En su mente Begin Again de Taylor Swift mientras caminaba la romantica ciudad. Nunca penso que una ciudad pudiera esconder tantos lugares, tantas promesas...
Entonces se detuvo, el famoso puente de los candados, donde las promesas de eternidad quedan marcadas, donde las llaves son tiradas al rio. Y es entonces cuando se preguntó cuantas llaves debe haber en el fondo del rio. Se preguntó si sera capaz de contar todos esos candados atados a ambos lados del puente. Sabe que no es posible, pero le gustan los retos.
- ¡SARA! - oyó una voz a su espalda. Casi había olvidado el motivo por el que estaba en ese puente en Paris a esas horas de la noche- por fin llego.
Ahi estaba el 365 días después. Con su pelo pelirrojo, sus ojos azules y su habitual sonrisa. Ella sabía que de alguna manera llegaría, llevaban planeando ese dia desde hacía meses. Encontrarse en Paris la ciudad del amor. La ciudad de la luz. Una ciudad con mil nombres y una unica cara. Pero ahí estaban los dos, tras tantas conversaciones, tantos Te Quiero y ahora allí en persona parecía que ninguno de los dos supiera que decir. Los ojos claros de ambos se encontraban pero de sus bocas no salía ni el mas minimo sonido.
- Alex...- consiguió decir ella tras varios minutos de silencio. Pero no era un silencio incomodo porque con la mirada se lo decían todo.
- Sara...
Cansada de haber esperado 1 año para poder verle, Sara corrió a sus brazos y Paris era en ese momento sin duda la ciudad mas bonita del mundo. Alex olia a limon y tomillo una fragancia fresca que la hizo recordar la tarde de verano en que se conocieron, y ella, ella olía a la mas dulce vainilla.
- Alex, nunca he querido a nadie como te quiero a ti.
- Lo se cielo, lo se. Y sabes que no voy a decir que te quiero mas.
- Yo tampoco lo diré.
Porque hacía tiempo que no discutían por quien queria mas a quien, llegando a la conclusión de que su amor era infinito, eterno, era una amistad mas que poderosa.
- Alex, si alguna vez dejamos de hablar "Siempre nos quedara Paris" siempre podremos volver a los tiempos de Paris.
Bueno Sara ahora esto es para ti, se que el texto o la mierda esa es eso una mierda, pero no sabia que poner y te quiero :3
No se que decir como siempre asi que supongo que es un no me mates por esta mierda.
TE QUIERO 18
Y LO CONSEGUI SON LAS 23:30 PERO ACABE LA ENTRADA! PARA TI A TIEMPO ANETS DE ACABAR EL DÍA YUPII
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